LAS ENCRUCIJADAS
Ninguna herramienta debería decidir por ti las cosas grandes de tu vida. Pero saber cómo TÚ decides —tus impulsos, tus miedos disfrazados, tus puntos ciegos— te ayuda a no caer en tus trampas de siempre. Elige tu encrucijada.
¿Dejo mi trabajo?
Estás pensando en dejarlo.
Pensarlo →
¿Termino esta relación?
No sabes si seguir.
Pensarlo →
¿Me mudo de ciudad?
Piensas en irte a otro sitio.
Pensarlo →
¿Empiezo de cero?
Quieres reinventarte.
Pensarlo →
Mis hijos se van de casa
La casa se queda en silencio.
Pensarlo →
Tengo una decisión difícil
Hay una decisión que no te deja dormir.
Pensarlo →